Tu trauma vive en tu entrepierna
¿Alguna vez has sentido que estás viviendo tu vida conteniendo la respiración? No me refiero a dejar de respirar literalmente, sino a esa sensación sutil y constante de opresión en el pecho. Como si estuvieras esperando una mala noticia que nunca llega, o como si hubiera un corsé invisible apretando tus costillas que no te permite expandirte por completo.
Ese miedo silencioso que sientes por las noches, esa idea de que "algo está mal contigo" porque no logras conectar, sentir placer real o simplemente estar en paz, no es una locura tuya. Es tu cuerpo pidiendo a gritos regresar a casa. Es un síntoma de que has olvidado tu función más primitiva y divina: habitar tu propia piel.
Quiero que sepas algo antes de seguir: esto no es tu culpa.
En este episodio de Las 3 R's, Alberto conecta con una verdad incómoda: vivimos en una sociedad experta en la desconexión. Desde niños, el entorno, la educación e incluso la religión nos enseñaron a contraernos. Nos dijeron "compórtate", "cierra las piernas", "no llores", "modérate".
La invitada, experta en neurociencia de la respiración y alquimia femenina, lo pone sobre la mesa con una claridad brutal: nos hemos convertido en una manada de seres asustados, desconectados de nuestra parte animal y divina. Vivimos en la mente, juzgando lo que sentimos, mientras nuestro cuerpo (el vehículo real de la experiencia) se queda rígido, inflamado y en modo supervivencia. La soledad que sientes no es falta de gente, es falta de ti mismo dentro de tu cuerpo.
Aquí es donde la conversación pasa de lo "místico" a lo puramente biológico. No es solo "energía", es química dura.
El episodio revela un mecanismo fascinante: El Óxido Nítrico.
Cuando respiramos de manera consciente y profunda, y logramos soltar la tensión en el suelo pélvico (lo que la experta llama genialmente "relajar la raja"), el cuerpo libera óxido nítrico. Este gas actúa como un vasodilatador natural —un "viagra" sistémico, si quieres verlo así— que inunda tus células de sangre, oxígeno y vida.
Pero si vives contraído (con el "culo apretado" por el estrés o el miedo), cortas ese flujo.
- Sin flujo no hay oxitocina (la hormona de la vinculación y seguridad).
- Sin oxitocina, el cortisol (estrés) se dispara.
- Y con el cortisol alto, la inflamación crónica se instala en tu cuerpo.
Tu biología necesita sentir placer y seguridad para repararse. Si no relajas, no sanas.
Para entender la magnitud de esto, la invitada comparte su propia historia de origen, y es desgarradora. Ella no llegó a la respiración por moda, llegó por supervivencia.
Nació asmática grave. Imagina ser una niña pequeña donde cada inhalación se siente como si fuera la última. Vivía dependiendo de corticoides, en un estado de alerta constante, sintiendo que la vida se le escapaba.
Ella explica que el asma, desde la medicina china, está ligado a la tristeza y a la incapacidad de tomar tu propio espacio. Describe cómo, a veces, el amor materno o del entorno puede ser tan sobreprotector y "apretado" que, literalmente, asfixia la soberanía del niño. "Nadie puede respirar por ti", dice. Esa lucha por cada bocanada de aire fue su despertar: tuvo que aprender a expandirse, a romper el molde de "niña buena y reprimida" (educada en el Opus Dei, donde el cuerpo era pecado) para reclamar su derecho a estar viva, a sentir placer y a respirar sin pedir permiso.

¿Te das cuenta? Respirar no es solo un acto mecánico; es un acto de soberanía.
Es hora de dejar de buscar la cura mágica afuera. La herramienta más potente para regular tu sistema nervioso, bajar la inflamación y reconectar con el placer es gratis y ya la estás haciendo (probablemente mal) ahora mismo.
Ser valiente hoy en día no es trabajar más horas ni aguantar más dolor. Ser valiente es atreverte a sentir. Es atreverte a soltar la tensión de tu abdomen y tu suelo pélvico, y permitir que la vida te penetre. Recupera tu biología. Tienes derecho al placer, tienes derecho a la salud y, sobre todo, tienes derecho a ocupar todo tu espacio.
En el episodio, Alberto menciona un elemento crucial que acompaña este proceso de reconexión y vitalidad: la "medicina de la luz". Para apoyar a tu cuerpo en este proceso de expansión, a veces necesitamos un empujoncito biológico, especialmente si pasamos mucho tiempo en interiores.
- No es una cura mágica, es el soporte base que tu organismo requiere para funcionar como se diseñó bajo el sol.
- 🛡️ Favorece tu escudo natural: Contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico, ayudándote a sentirte más fuerte.
- 🦴 Soporte estructural: Apoya el mantenimiento de tus huesos y la función muscular (clave si estás empezando a moverte y reconectar con tu cuerpo).
- 🧠 Claridad y equilibrio: Se vincula con la regulación del estado de ánimo, propiciando esa sensación de enfoque y calma mental que buscamos al respirar.
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