Pantallas sin reglas

Frida Sandoval • 19 de septiembre de 2025

Cómo acompañar a niñas, niños y adolescentes en el mundo digital sin perder la conexión emocional


Cuando Nathaly Marcus se sienta a hablar de pantallas con Ana de Saracho, experta en telecomunicaciones y mamá de tres, la conversación toca fibras profundas: sueño interrumpido, sobre-estimulación, comparaciones en redes, ansiedad y ese FOMO que a veces también sentimos de adultos. Este episodio no busca asustar: invita a mirar con honestidad cómo usamos la tecnología y a recuperar un balance realista en casa.


“Todo está a un scroll de distancia… ¿y mi calma?”


  • La luz, el sonido y el movimiento de los dispositivos activan al cerebro al mismo tiempo.


  • Si hay pantallas antes de dormir, el descanso se altera y con él la concentración y el estado de ánimo al día siguiente.


  • En redes, las vidas “perfectas” pueden detonar comparaciones y sensación de insuficiencia, especialmente en adolescentes.


  • El FOMO no es exclusivo de los chicos: como adultos también lo vivimos en LinkedIn, Instagram o chats del trabajo.

Pregunta guía: ¿Estoy usando la pantalla para informarme y conectar… o para anestesiar lo que siento?


Balance digital: ni demonizar, ni idealizar


  • Ana propone cambiar el enfoque de “prohibir” a acompañar:


  • Capacitarse: entrar al mundo digital de hijas e hijos sin miedo, con curiosidad.

  • Modelar: zonas libres de celular (por ejemplo, el comedor) y momentos sin notificaciones.

  • Calendario con intención: agendar también “tiempo presencial” como se agenda el trabajo.

  • Vínculo sin juicio: la confianza abre conversaciones; el regaño las cierra.


“Mientras más hiperconectados, más hipervulnerables si no hay guía, límites y presencia emocional.”


Sueño y aprendizaje: lo que pasa en la noche sí importa


Entre la 1 y las 3 a. m. el cerebro consolida recuerdos y regula funciones clave. La exposición a pantallas cercana a la hora de dormir puede interferir con ese proceso.


La comparación silenciosa


En redes cada quien muestra una parte. Para adolescentes, reconocerlo no siempre es evidente: pueden surgir insatisfacción corporal, presión estética o tristeza

Lenguaje no verbal en pausa


Interactuar sólo por pantalla reduce oportunidades de leer gestos, tonos y límites, habilidades esenciales para la vida social.


¿A qué edad un dispositivo propio?


Opciones graduales: tableta en casa con controles parentales; relojes con llamadas limitadas para seguridad; y posponer el smartphone completo hasta una edad más madura, acompañando el proceso.


Ejemplos prácticos que sí se pueden aplicar


  • Zonas y momentos sin celular: Canastita a la entrada del comedor.


  • Películas en familia: celulares fuera durante la función.



Reglas simples que se cumplen


  • Duda = no publicar. Si algo te genera inquietud, mejor no subirlo.


  • Pregunta guía antes de postear: “¿Me siento cómoda/o si esto lo ve el mundo entero?”



Conversaciones que abren puertas


  • Además de “¿con quién comiste?”, sumar: “¿Con quién juegas hoy en línea?”


  • Revisar juntos chats y contactos, explicando riesgos con claridad y calma.



Higiene digital para adultos


  • Usar “No molestar” y silenciar notificaciones en horarios de descanso.


  • Agendar pausas reales (caminar, comer sin pantalla, llamada presencial).


  • Notar cuándo el celular se usa para evitar emociones difíciles y respirar antes de abrir la app.


Elegir presencia en un mundo conectado.


La tecnología puede acercar, organizar y resolver. La presencia cuida, enseña y vincula. La invitación es a diseñar reglas amorosas: límites claros, diálogo constante y tiempos sin pantalla para recordar que mirarnos a los ojos sigue siendo insustituible.


Pequeños hábitos que acompañan tu rutina familiar


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